Oración

Entre las obligaciones de los pajes que nos da García del Palacio en su Instrucción Náutica destaca por su interés la siguiente:

Los pajes son muchachos desde trece a diecisiete años: su obligación y ejercicio es, en las mañanas, cantar los buenos días, y a la tarde, después de anochecido, las buenas noches. A boca de la noche, la oración, encomendando en ella a las ánimas del purgatorio para que recen un Pater noster y Ave María.

Después de esta misión casi divina le siguen otras más prosaicas, como barrer las cubiertas y alojamientos de la infantería.

R. B.- M

(De la R.G.M. de abril de 1973)

Colón

En la institución de mayorazgo que el propio Cristóbal Colón concede a su hijo Diego, existe una cláusula para él y para los descendientes del mayorazgo, en la que dice cómo deben firmar:

Don Diego, mi hijo, o cualquier otro que heredase este mayorazgo, firme de mi firma, la cual ahora acostumbro, que es una X con una S encima, y una M con una A romana y encima de ella una S, y después una Y griega con una S encima, con las rayas y vírgulas como yo ahora fago; y no escribirá sino almirante, puesto que otros títulos el rey le diere o ganare; esto se entiende en la firma y no en su dictado, que podrá escribir todos sus títulos como le pluguiere: solamente en la firma escribirá almirante.

P.C.

(De la R.G.M. de abril de 1973)

Eulate

El vicealmirante norteamericano Robley D. Evans cuenta así la llegada al Iowa de don Antonio Eulate y Fery, después de agotar heroicamente la capacidad combativa del crucero Vizcaya, que mandó en el triste episodio de Santiago de Cuba, ocasión en la que el marino ferrolano había recibido tres heridas:

Su llegada a bordo me produjo una impresión que no olvidaré jamás. Había vertido mucha sangre y sobre su cabeza traía un pañuelo empapado en ella. Todos los oficiales y marineros se apresuraban a darle la bienvenida. Eulate, poco a poco, se incorporó, saludando con gran dignidad, desprendió su sable del cinto, llevó su guarnición a la altura de los labios, lo besó reverentemente, y con los ojos llenos de lágrimas me lo entregó. Tan hermoso acto jamás se borrará de mi memoria. Apreté la mano de aquel valiente español y no acepté su sable. Entonces un sonoro y prolongado ¡hurra! salió de toda la dotación del Iowa, interpretando mis sentimientos.

A. L.

(De la R.G.M. de abril de 1973)

Curiosidad

Al capitán del puerto de Málaga se le ordena, con fecha 14 de noviembre de 1760, para que, con la falúa de Sanidad pase a tomar la palabra de honor a las embarcaciones allí fondeadas.

Pobre hombre, ¡cómo se las arreglaría!

R.B.-M.

(de la R.G.M. de abril de 1973)

Honestidad

De las virtudes que adornaban a Carlos III, ya no como gobernante, sino como hombre, dicen bastante estas líneas escritas al prior de El Escorial cuando la muerte rondaba al gran monarca hispano:

Padre prior, gracias a Dios, yo no he conocido nunca más mujer que la que Dios me dio; a ésta la amé y estimé como dada por Dios, y después que ella murió me parece que no he faltado a la castidad, aun en cosa leve, con pleno conocimiento.

A. L.

(De la R.G.M. de abril de 1973)